sábado, 29 de octubre de 2011

Ausencia de luz

Nada más inamovible que yo misma,
que me torno azul todas las noches.
Azul grisácea.

Violín que eriza cada vello de tu cuerpo.
Mancha de sangre en tu sábana.
Roja. Me vuelvo roja,
pero solo por un instante.
En seguida huyo de las pasiones posibles
de tu boca.

Me deslizo entre el aire que expiras
y el suelo, en el que caigo.

Inmenso agujero negro.

Me absorbe. Moqueta oscura,
necrológica de pensamientos.

Sigo cayendo.
Mientras, se dislocan mis hombros.
Se rompe mi espalda,
cada una de mis vértebras viaja en una dirección.
Caigo. Caigo sin cesar.

Se va fracturando cada parte de mí.
Se fractura más y más.

Ya son imperceptibles.

Ni el mejor microscopio podría descubrirlas.
Ni siquiera tú, que bordaste los tejidos
de mi piel.
Ni siquiera yo, que sellé los ventrículos
que forman mi ser.


Ya no me conoces.
Ya no me conocen.
Ya no me conozco.

No hay colores,
solo ausencia de luz.







Negro.

martes, 25 de octubre de 2011

Insomnio


No hicieron falta salas de espera,
Ni largas colas de incertidumbre indeseada.
Me bastó con el frío
Que suscitaron los vientos de octubre
Y que sigilosos,
Se cuelan por las rendijas
Que me encierran de noche.

Fue suficiente el latir de mi persiana,
Que vibra bajo el estruendo
De aviones, que a diferencia de nosotros,
Van a alguna parte.

Di por aptas las respuestas
Que inventó mi mente,
Que superaban con creces
A las que nunca me diste.

Marqué con vestigios
De tu coraza
Los agravios que lanzabas
A la nada
Y yo atrapaba al vuelo.

Persistí al sopor que me creabas,
Y hoy que atestiguas otros oídos,
Que no son los míos,
Yo padezco insomnio.

martes, 18 de octubre de 2011

Muerte de un gato

1:41 de la mañana.
Maulla, maulla fuerte y agudo.
Tanto que chirría en mis oídos
posados en la almohada.
Maulla varias veces.
Sé que su dolor está aumentando.
No me levanto,
escribo.

Frivolidad.


Silencio.

De nuevo,
silencio.

Nadie lo ha salvado,
todos duermen.

Solo queda su dolor
en mi recuerdo.

sábado, 15 de octubre de 2011

Noche

Me sumo en la oscuridad de la noche,
en el negro silencio
que absorbe
cada parte de mí,
hasta dejarme ausente.
Floto en la nada
más absoluta.

Bailo en mi propio purgatorio,
al son de los compases apagados.
Rezo al Dios de los ateos.
Menguo la luna a bocados.

Me agazapo.
Me reduzco.
Me voy desmenuzando.

Me convierto en una mota,
del polvo que no echamos.

jueves, 13 de octubre de 2011

Soy

Soy un suicido fallido.
Soy los orgasmos fingidos de las mujeres, que no supieron amar.
Soy una verbena muerta.
Soy la flor marchita de tu desierto.
Soy la respiración quebrada en tu pecho.
Soy el grito de aquellos que callan.
Soy el esputo de tus entrañas.
Soy las vísceras del gato atropellado en la M-40.
Soy un poema de Bukowski.
Soy la nota de un clarinete desafinado.
Soy un sexo estéril.
Soy el perfume de Grenouille.
Soy la parte arrancada de tu fotografía.
Soy el cansancio de tus ojos.
Soy la anciana con alzheimer que no recuerda quién es.
Soy tus lágrimas guardadas.
Soy el silencio de tu corazón, que no late.
Soy la ausencia de mi cama.
Soy la mano que busca tocarte.
Soy la nausea incesante de tu alma.
Soy el vaho de tus largas duchas.
Soy la ceniza de tu cigarro.

Soy la resurreción y la vida.

Y tú, ¿quién eres?

lunes, 12 de septiembre de 2011

Lapidación de adúlteras

Después de unas largas-larguísimas vacaciones de mí misma, vuelvo.



Nunca me han gustado las películas de miedo. De hecho, hasta hace apenas unos meses me negaba a ver cualquier película que llevara implícito un susto; pero he de reconocer que después de ver alguna que otra, no ha supuesto tal trauma como suponía. Ni nudo en el estómago, ni mirar debajo de la cama, ni insomnio ante los ruidos extraños de la noche.

Sin embargo el otro día vi una que consiguió dejarme paralizada. No trata de espíritus, de niños con caras pálidas y ojos en blanco, de asesinos en serie o de viejas adivinas, sino que muestra la bestialidad del ser humano en esencia.

El nombre del film es “La verdad de Soraya M”. Quizás ya la hayáis visto, si no es así, queda más que recomendada (aunque es probable que se os levante el estómago por completo) y de hecho os pido que la veáis y después sigáis leyendo.

La película está basada en un hecho real, la lapidación de una mujer acusada de adulterio por su marido. Creo que lo peor, es que cuando acabas de verla eres más consciente de lo que podías serlo antes (o al menos eso es lo que a mí me ocurrió) de las cosas tan repugnantes que suceden en el mundo.

En primer lugar dejar claro que todo aquello que voy a decir no va dirigido a los musulmanes en general, porque estoy segura de que los habrá que respeten a sus mujeres, y habrá también mujeres que se quieran a sí mismas y dejen al margen este tipo de pensamientos; va dirigido a aquellos que apoyan atrocidades como que existan países en los que la mujer no tiene libertad alguna, en los que si hubiera tenido la desgracia de nacer, no podría enseñar un brazo, ni tampoco podría opinar, tendría que obedecer ante la “supremacía” del hombre, no sería respetada y seguramente sería tratada como a un objeto.

Todavía no he leído el Corán, pero sí estos dos fragmentos que coloco aquí copiados literalmente de una traducción:

“Llamad a cuatro testigos de vosotros contra aquéllas de vuestras mujeres que cometan deshonestidad. Si atestiguan, recluidlas en casa hasta que mueran o hasta que Alá les
procure una salida “. (4:15)

“Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Alá ha dado a unos
más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Alá manda que cuiden. ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen, no os metáis más con ellas. Alá es excelso , grande”. (4:34)

De verdad que siempre he criticado cualquier tipo de rechazo a otras culturas o religiones, pero ¿en serio se puede no tener cierto rechazo a esto? ¿Dónde quedan el amor y la libertad?

Con respecto a aquellos que practican estas costumbres, ¿se trata solo de humanos gregarios sin pensamiento propio refugiados en la violencia?, ¿de fanáticos que llegan casi a un punto enfermizo?, ¿de pura maldad?. Es imposible que un pueblo prácticamente entero, como ocurre en la película, nazca con esa crueldad en el cuerpo; lo cual me hace pensar que es la cultura y la sociedad la que nos ennegrece el alma. Y en este caso pienso que se debería limpiar toda esta suciedad mental que se implanta en estos países a niños y niñas desde que nacen.

¿El modo? No lo sé. Desde luego no a partir de la violencia, pero sí de alguna otra manera.

De momento, seamos conscientes de lo que hay. De que en pleno siglo XXI algunas mujeres son enterradas de cintura para bajo y apedreadas por un pueblo entero hasta que mueren. Una vez conscientes de eso, planteémonos en qué mundo vivimos. Y una vez planteado, respondamos a si queremos pertenecer a algo así, y ser responsables (aunque sea pasivos) de que sucedan estas cosas.

Creo que no sería ninguna tontería hacer una manifestación por una cosa así. Hace poco ha habido críticas por todos lados porque el Papa venía a Madrid. Se ha repetido hasta la saciedad por algunos que la Iglesia es intolerante, y se ha salido a la calle para quejarse de ello.
Puede que la Iglesia se intolerante en muchas cosas, yo no digo que no. ¿Pero dónde está la tolerancia que se plantea hacia la mujer en los países islámicos? ¿Quién se queja ante eso?

Es muy fácil ser un falso valiente.



Por todo esto, "La verdad de Soraya M." me ha dado tanto miedo. 

Se me ha revuelto el estómago al ver el odio desnudo y me ha dado pánico el ver que es mínimo el número de personas que son capaces de verlo y darse cuenta.