sábado, 10 de diciembre de 2011

Escondite


Prefiero esconderme allá
donde no me veas
y que así me sigas buscando,
niño perdido.

Esconderme entre tus mantas
o entre los huecos de tu espalda,
y jugar a que te creas
que no me tienes
y entonces,
agonices.

Que llores desesperado,
aullando mi nombre
por los lugares
más recónditos de Madrid,
y de tu cama.

Que clames
mi retorno al Dios
que tú mismo mataste.

Que vocifees
hasta quedarte afónico,
incluso mudo.
Siempre me gustaron más
los hombres callados.

Y entonces,
cuando ya hayas
perdido la voz,
y las manos estén
cansadas de palpar
mi ausencia,
entonces,
solo entonces
jugaré a abrazarte.

jueves, 8 de diciembre de 2011

No me tengas piedad

No me tengas piedad.
Ni tengas piedad
cuando,
al caer la noche,
te reclamen
las yemas de mis dedos.

No farfulles
los silencios malsonantes,
ni los halagos
que embelesan
mis oídos,
pues siempre
estaré escuchándote,
calles
o hables.

No me juzgues,
ni me observes
bajo los prejuicios
demorados.
No te canses
de mirarme.

No me esperes.
Ya estoy aquí.

martes, 6 de diciembre de 2011

Mi pecado favorito

Dios perdonaría
cualquier pecado venial
antes que a ti,
que supuras mis heridas
a hachazos de tu recuerdo.

Sin embargo
eres el mejor de todos los pecados.
Y harás que
arda en el infierno,
por cometerte todas las noches
en mi cama.

Ya no hay más confesión
posible que la de
mí misma.
Desaparecieron
todos los padres abnegados
y ahora
me hallo
huérfana de llanto,
de risa, de rabia
y de ti, que decidiste
no quererme.

No tengo guarida
bajo la que cobijarme.
Solo frío.

Acabarás por consumirte.
Nada es eterno,
ni siquiera los pecados.

Y cuando ya seas ceniza,
yo me habré fundido
con los fuegos del averno.

Y entonces, tú y yo, seremos lo mismo.

Polvo y no recuerdo.

When we fall in

Todos caemos alguna vez.

Aquí os dejo a Sean Hayes (al que descubrí hace poco). Yo caí por su voz, aunque el videoclip también me parece estupendo e incluso puede que alguno o alguna caiga por la belleza que el cantante irradia (a mi hermana pequeña le parece guapísimo).


¿Lleváis vosotros también máscara?

lunes, 5 de diciembre de 2011

Aquí

Quedas lejos.
Donde habitan
las intrínsecas cláusulas
que definen quién eres.
A años luz de aquí.

Allí donde
volátil y etéreo
no piensas en mí.


Y aquí,
larga
y negra noche.
Profunda,
como mis entrañas.
Oscura,
como mi alma.
Vacía,
como sin ti.

Aquí
de un allí tan lejano.

Aquí,
prostíbulo sin amante.
Bulevar de
quimeras apagadas.
Malabarista de
ensueños.

Aquí te quiero,
sin reticencia
y sin recelo.
Aquí presente.
Aquí y no allí.
Aquí y ahora.
Aquí y siempre.

Aquí.

sábado, 3 de diciembre de 2011

No saldrá el sol

Por más que llores, niña,
no va a salir el sol.

Ya puedes rabiar,
desnudarte de lágrimas,
jurar en arameo,
que el día no borrará
su capote gris
para satisfacer las ansias
de azul que anhelan tus ojos.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Yo no quiero ser una hormiga

Hace más o menos un año que vi Waking life, el maravilloso film de animación de Linklater. Seguramente sea una de las películas que más me ha hecho pensar. Waking life nos invita a vivir soñando y nos muestra un amplio abanico de opiniones, permitiéndonos profundizar en cada una de ellas. Para el que no la haya visto y le guste el cine filosófico (o la filosofía en sí), la película queda más que recomendada.

Pero aparte de la recomendación, voy a destacar uno de mis fragmentos favoritos (aunque los subtitulos están en portugués, los he puesto en español más abajo).

En esta escena se muestra lo que somos, aunque no lo queramos ser o mejor aún, aunque no nos planteemos lo que estamos siendo. Somos hormigas. Hormigas que evitan chocarse las unas con las otras. Que evitan el contacto. Y la realidad es que huimos del contacto físico con cualquier desconocido, como si olvidáramos que todos somos piel.

¿Con cuántas personas nos habremos chocado, mirado en el metro, incluso sonreído (casi un milagro en los días que corren) y no nos habremos parado a conversar con ellas, cuando posiblemente muchas  fueran personas realmente interesantes?

El mundo iría mejor si en vez de ser como hormigas fuéramos personas. Si a partir del contacto exprimiéramos la humanidad que todos llevamos dentro.

Al menos yo no quiero ser una hormiga, ¿y tú?





-Perdona

-Perdona

-Oye, ¿podríamos hacerlo otra vez? Ya se que no nos conocemos, pero no quiero ser una hormiga, ¿sabes? Es decir, es como si fuéramos por la vida chocándonos unos con otros con nuestras antenas, continuamente en el piloto automático de hormigas, sin que se espere nada realmente humano de nosotros.
Para. Vete. Ven aquí. Conduce allí.
Toda acción básica para sobrevivir.

Toda comunicación simplemente para que el hormiguero siga zumbando de manera educada y eficaz.
"Aquí tiene su cambio". "¿Papel o plástico?". "¿Crédito o débito?". "¿Quiere ketchup con eso?".
No quiero paja, quiero momentos realmente humanos.

Quiero verte.
Quiero que me veas.
No quiero renunciar a eso.
No quiero ser una hormiga, ¿sabes?

-Si... si, ya... yo tampoco quiero ser una hormiga. Eh, si, gracias por compartir esto conmigo. Últimamente he sido como un zombi con piloto automático, no me siento hormiga en mi cabeza, pero supongo que probablemente si que lo parezco.