martes, 6 de diciembre de 2011

When we fall in

Todos caemos alguna vez.

Aquí os dejo a Sean Hayes (al que descubrí hace poco). Yo caí por su voz, aunque el videoclip también me parece estupendo e incluso puede que alguno o alguna caiga por la belleza que el cantante irradia (a mi hermana pequeña le parece guapísimo).


¿Lleváis vosotros también máscara?

lunes, 5 de diciembre de 2011

Aquí

Quedas lejos.
Donde habitan
las intrínsecas cláusulas
que definen quién eres.
A años luz de aquí.

Allí donde
volátil y etéreo
no piensas en mí.


Y aquí,
larga
y negra noche.
Profunda,
como mis entrañas.
Oscura,
como mi alma.
Vacía,
como sin ti.

Aquí
de un allí tan lejano.

Aquí,
prostíbulo sin amante.
Bulevar de
quimeras apagadas.
Malabarista de
ensueños.

Aquí te quiero,
sin reticencia
y sin recelo.
Aquí presente.
Aquí y no allí.
Aquí y ahora.
Aquí y siempre.

Aquí.

sábado, 3 de diciembre de 2011

No saldrá el sol

Por más que llores, niña,
no va a salir el sol.

Ya puedes rabiar,
desnudarte de lágrimas,
jurar en arameo,
que el día no borrará
su capote gris
para satisfacer las ansias
de azul que anhelan tus ojos.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Yo no quiero ser una hormiga

Hace más o menos un año que vi Waking life, el maravilloso film de animación de Linklater. Seguramente sea una de las películas que más me ha hecho pensar. Waking life nos invita a vivir soñando y nos muestra un amplio abanico de opiniones, permitiéndonos profundizar en cada una de ellas. Para el que no la haya visto y le guste el cine filosófico (o la filosofía en sí), la película queda más que recomendada.

Pero aparte de la recomendación, voy a destacar uno de mis fragmentos favoritos (aunque los subtitulos están en portugués, los he puesto en español más abajo).

En esta escena se muestra lo que somos, aunque no lo queramos ser o mejor aún, aunque no nos planteemos lo que estamos siendo. Somos hormigas. Hormigas que evitan chocarse las unas con las otras. Que evitan el contacto. Y la realidad es que huimos del contacto físico con cualquier desconocido, como si olvidáramos que todos somos piel.

¿Con cuántas personas nos habremos chocado, mirado en el metro, incluso sonreído (casi un milagro en los días que corren) y no nos habremos parado a conversar con ellas, cuando posiblemente muchas  fueran personas realmente interesantes?

El mundo iría mejor si en vez de ser como hormigas fuéramos personas. Si a partir del contacto exprimiéramos la humanidad que todos llevamos dentro.

Al menos yo no quiero ser una hormiga, ¿y tú?





-Perdona

-Perdona

-Oye, ¿podríamos hacerlo otra vez? Ya se que no nos conocemos, pero no quiero ser una hormiga, ¿sabes? Es decir, es como si fuéramos por la vida chocándonos unos con otros con nuestras antenas, continuamente en el piloto automático de hormigas, sin que se espere nada realmente humano de nosotros.
Para. Vete. Ven aquí. Conduce allí.
Toda acción básica para sobrevivir.

Toda comunicación simplemente para que el hormiguero siga zumbando de manera educada y eficaz.
"Aquí tiene su cambio". "¿Papel o plástico?". "¿Crédito o débito?". "¿Quiere ketchup con eso?".
No quiero paja, quiero momentos realmente humanos.

Quiero verte.
Quiero que me veas.
No quiero renunciar a eso.
No quiero ser una hormiga, ¿sabes?

-Si... si, ya... yo tampoco quiero ser una hormiga. Eh, si, gracias por compartir esto conmigo. Últimamente he sido como un zombi con piloto automático, no me siento hormiga en mi cabeza, pero supongo que probablemente si que lo parezco.

martes, 22 de noviembre de 2011

Semilla Negra

Si me llevas contigo
prometo ser ligera como la brisa
y decirte al oído secretos
que harán brotar tu risa...

 Si me llevas contigo...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Quelqu'un m'a dit

Serais ce possible alors ?


Para tardes como la de hoy. Para noches como esta.

En las que... todavía.

martes, 1 de noviembre de 2011

Búsqueda

Tenemos rostro,
¿acaso tenemos alma?

Vagos y errantes
caminamos…
¿adónde?

Cuerpos
desprovistos de esencia,
rebosantes del placer
más insatisfactorio,
faltos de sentidos,
desconocidos del sentir.

Somos pulgas sin perro,
perdidas en la inmensidad
de la arena.

Ya no somos el refugio
de nada,
ni de nadie,
porque somos el desahucio
de nosotros mismos.

Exhaustos de jugar solos
al escondite,
nos exasperamos
por no encontrarnos.

Seguirás buscando
entre luces de ciudad,
entre vagones de metro
atestados de gente
y vacíos de personas.

En ti,
que nunca supiste quién eras.